Actor natural

En 2003, intenté rastrear la suerte de los protagonistas de uno de los más bellos documentales filmados en Cuba, Ociel del Toa (1965), que dirigiera Nicolás Guillén Landrián. La muerte del cineasta condicionó la estructura y el contenido de mi documental sobre su vida, y en el que casi no se deja escuchar nada más que su propia voz. Después de indagar mucho, alguien informó que el joven protagonista de Ociel del Toa vivía ahora en La Habana.

Este es el trailer de un documental que se ha visto pospuesto por las más diversas razones, y en el que participaron Daniela Sagone como camarógrafa y Magdiel Aspillaga en la producción.  No se hubiera podido filmar sin el apoyo de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños ni la ayuda financiera del Centro Cultural de España en La Habana, clausurado arbitrariamente en aquel mismo año por el gobierno cubano.

Y aquí encontrarán, como en un monólogo, fragmentos de las palabras de Ociel Labañino, aquel niño que tan magistralmente retratara Guillén Landrián décadas atras:

Un día me topé con ellos en el río Toa. Venían Guillén [Landrián] y Livio [Delgado], en un grupito. Y entonces me dijeron que atracara la balsa en la orilla, y yo lo hice. Veníamos cargados de mercancías del centro de acopio. Y entonces ellos allí me plantearon filmar un documental. Y yo les dije: “Estoy a disposición, lo que hace falta es que hablen con mi mamá”.

Ociel

La filmación fue en el Toa, en una cayuca, Filín y yo. Yo como actor principal y Filín como el otro que estaba conmigo.  Empezamos a filmar el documental traslandando las mercancías hacia la tienda mixta y de ahí bajábamos la mercancía a los centros de acopio de la ciudad, que eso estaba en La Perrera.  Bueno, ustedes vieron el documental, cómo se basaba, subiendo la cayuca con el esfuerzo que teníamos que hacer, a veces con sogas halando la cayuca río arriba. Nosotros éramos como bestias haciendo ese trabajo.

También fuimos a la valla para ver cómo pasábamos el fin de semana; unos iban a la iglesia, otros a fiestas campesinas; los que se dedicaban a la valla, a pelear gallos. Y de ahí entramos al río Jiguaní, que era muy peligroso, ahí hay partes que en el documental no salen, no sé por qué.  Donde se bañaba Grate, una muchacha muy bonita ella, que se tiraba en el río y volvía a salir. Filmaron eso para ver cómo el campesino vivía, porque eso fue una cosa histórica, cómo se vivía antes en el campo.  Es por eso que se filma el documental. Estuve también en la ciudad, en un bar, caminando por las calles, andaba solo, casi como una cosa aburrida. Las peleas de gallos eran como una diversión para nosotros. Yo iba con mi abuelo y mi tío, que peleaban gallos.  Porque no había otra cosa que hacer y cuando no, era la fundación de la milicia.  Yo fui fundador de la milicia allá en Baracoa, soy colaborador del Ejército Rebelde y combatiente de la lucha contra bandidos.

Me sentí orgulloso al ser elegido para filmar un documental. Pensé que iba a coger una carrera muy buena, pero no sé que pasaría.  Guillén me decía: “Hay que hacer esto, esto y esto” antes de empezar a filmar y yo lo hacía según él me decía.  Todo lo que me decían que hiciera yo lo hacía. Natural. Él me decía: “Tú eres una persona natural, vaya, a la que no hay que repetirle las cosas, lo mismo en el río, que en cualquier lugar que estuviera”. Por eso fue por lo que él me dijo que me iba a becar en La Habana y entonces después seguir como actor de cine. Un actor de cine.  Después que termina la filmación, yo salgo con Guillén para La Habana, el mismo día que ellos salieron… Estuvimos en el hotel Versalles en Santiago de Cuba tres o cuatro días, hasta que salió el avión para acá.  Ya se había terminado todo y él me dijo: “Te voy a llevar para La Habana para becarte y que sigas filmando como actor.  Porque has quedado muy bien en la filmación que hiciste, eres una persona muy natural”. Y bueno, por eso me trajo para acá.

Fue muy impresionante porque yo nunca había venido a La Habana, la primera vez fue en el año 64. Paraba en casa de mi tía y por el día me mandaban a buscar en un carro que iba para el Vedado con él. Y por la noche estudiaba en una escuelita ahí en San Lázaro.  Pensé que al venir para La Habana aprendo un poquito más, paso una escuela y sigo filmando como actor de cine.  Y me convierto en una persona grande dentro del cine. Pero bueno, no fue así.  Después me fui a Baracoa y me dediqué a trabajar en el río. Seguí con lo mismo. Cayuqueando con los hijos míos.  En el año 68, llegó un compañero de la juventud y me dijo que estaban apuntando jóvenes que querían venir para Camagüey por la Columna Juvenil del Centenario. Y yo agarré y fui rápido y me apunté. Estuve en la zafra y eso hasta 1971.   Cuando salí de ahí dediqué mi vida al deporte. Me gustaba mucho jugar pelota, también estuve en el boxeo.  En el 75 estuve en el MININT y en el 78 vine para Santiago de Cuba. Estuve trabajando como ponchero y repartirdor de gasolina en el transporte del MININT [Ministerio del Interior].  Después, trabajé en prisiones y de ahí pasé a atender la protección física de los hoteles.  Ahí hice un buen trabajo, me gané unos cuantos estímulos.  Después me pasaron al centro de elaboración. En junio del 92 tuve un hecho delictivo con unos delincuentes que trataron de entrar ahí, y tuve que darle un tiro a uno, que murió más tarde.  Porque ellos penetraron ese centro y por poco me matan a mí.  En ese año me sacan de la provincia de Santiago.  A los treinta días, regreso a Santiago a ver a mis hijos y eso, y fui sorprendido por seis de ellos, delincuentes, hermanos y familia del muerto, y me agredieron.  Fui golpeado por ellos y por mucho que me defendí fui golpeado por ellos.  Y después vine para La Habana porque yo tenía familia aquí.

El que me conoce sabe que es verdad, que yo filmé un documental en tal fecha que se titula Ociel del Toa. Por eso en Baracoa me dicen Ociel del Toa. Acá en La Habana yo se lo he contado a personas que me dicen: “Ah, ¿cómo tú  vas a tener un documental?” Pues sí, yo soy actor de un documental de cine.  He visto muchos Ocieles por ahí y les he preguntado porqué tienen ese nombre y me han dicho que por el documental.  Que sus abuelos lo vieron y entonces le pusieron ese nombre.

Yo siento que la suerte no me acompañó, no sé por qué.

© Del texto, la foto y el video, Manuel Zayas, 2009.

2 pensamientos en “Actor natural

  1. Manuel,
    Felicitaciones máximas!!! Excelente material, más que un naufragio un rescate argumental de uno de los trabajos que define la primera era documentalistica cubana. Una verdadera pena NIcolasito no haya podido verle con su “prisma achinado” de creativa nobleza y darle asi su santo y seña… Algún día será… Un abrazo desde London y en horabuena por todo lo que he visto de tu obra!!!
    robert c. díaz
    (Holloway road, London)

  2. una vez entré a la sala del cine cultural de mi país, Ecuador, sin saber exactamente que vería, me dijeron que hay un especial de un documentalista prácticamente desconocido. Guillén Landrian me fascinó inmediatamente, y desde entonces no paro de investigar pero la información en internet es muy poca, y las imágenes se me van borrando. Me interesa mucho tu documental sobre Ociel y también me gustaría saber como podría conseguir los documentales de NGL y de quién es la música que utiliza. Tal vez me puedas ayudar…

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