El asalto de Julio García Espinosa al Sindicato de Técnicos Cinematográficos

julio garciaUna mañana muy temprano, entre el 15 y el 20 de enero de 1959, recibí en el noticiero Cineperiódico una llamada muy misteriosa de Julio García Espinosa. Quería verme. Poco más tarde nos reunimos en el Bar Mera, justo en la esquina de la calle Ayestarán y Desagüe, apenas a una cuadra de Cineperiódico y a menos de cien metros del Sindicato de Técnicos Cinematográficos. Con él se apareció también un personaje llamado José Massip, el cual yo no conocía o conocía muy poco.

Allí se me planteó, después de algunos rodeos, una «misión patriótica»: tenía que ocupar, revolucionariamente, el Sindicato de Técnicos Cinematográficos.

Yo era la única persona conocida por ellos, que a su vez era miembro del Sindicato. Este era un Sindicato acusado de ser «mujalista» y donde supuestamente había muchas irregularidades. Mujal era el Secretario General de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) en época de Batista, un ex marxista de origen catalán, que había estado en contubernio con la dictadura. Finalmente, junto con un grupo de amigos revolucionarios armados, ocupamos el sindicato. Una vez allí, García Espinosa y Massip se nos unen y proponen abrir los archivos para buscar pruebas incriminatorias en contra de sus directivos. Yo me niego rotundamente y pido que se espere a poner el caso a disposición de un tribunal.

Había mucha confusión en esos días. Buscaban, principalmente, pruebas que inculparan al sindicato con la dictadura, para destituir la directiva y tomar el poder rápidamente. Lo cierto es que ellos querían salvar sus caras y por eso proponen que fuera un miembro de la Asociación de Técnicos quien tomara el Sindicato.

García Espinosa y Massip querían evitar que pareciera una intrusión desde afuera, sino una toma desde adentro. Yo había tenido muchos conflictos con el Sindicato por las arbitrariedades que cometían y que creía debían ser investigadas. Por lo tanto accedí, pero a la vez no me dejé manipular más de lo necesario. Sin embargo, aprovechando una hora que había poca gente allí, García Espinosa y Massip enviaron a otro grupo de milicianos, esta vez, con la intención de romper los archivos que estaban bajo llave.

Yo había llamado a Rafael Vilariño, un amigo que pertenecía al Directorio Estudiantil Revolucionario, un tipo valiente que ahora está [acabó] cumpliendo una condena de 30 años de cárcel acusado de «conspirar» contra Castro. Él llegó con su grupo de revolucionarios armados.

Había mucha tensión. Les explicamos que todo esto tenía que hacerse legalmente, que había que darle derecho a la gente de defenderse. La tensión subió, pero ante nuestra firme negativa los milicianos optaron por marcharse. Eso trajo por consecuencia una Asamblea, a donde citaron a miembros del Sindicato, incluyéndome a mí. Ahí estaba García Espinosa, José Massip y lo que luego sería el grupo político del ICAIC.

Ellos querían que yo presidiera la Asamblea junto al resto de los revolucionarios que habían tomado el Sindicato. Ellos estarían sentados en el público con los viejos miembros del Sindicato. Entonces yo debía, en una especie de ceremonia revolucionaria, entregarles el Sindicato a ellos, como representantes del Gobierno.

Yo me negué a esa farsa y me senté junto al público como un espectador más. Ahí se armó la gran algarabía, pedí la palabra y planteé todo lo que había pasado y por qué me negaba a esa maniobra. Eso les produjo un gran resentimiento hacia mí. Aunque no hubo una total ruptura, sí se produjo una gran desconfianza mutua. Finalmente aquella asamblea permitió que se entrara en un proceso legal. Se sellaron los archivos, se nombró una comisión que investigaría los hechos y eventualmente tuvieron que devolver el Sindicato a sus antiguos dirigentes. Por supuesto que no lograron lo que querían en ese momento. Recuerda que todavía estábamos en enero del año 59 y la Revolución era, entonces, «nacionalista» y «verde como las palmas».

Orlando Jiménez Leal
(De una entrevista con Fausto Canel reproducida en el libro El caso PM. Cine, poder y censura. Madrid, 2012).

Un pensamiento en “El asalto de Julio García Espinosa al Sindicato de Técnicos Cinematográficos

  1. ¡Generación de víboras! Acabaron con una república y con medio mundo. Menos mal que ya van saliendo por la vía natural, ya que no por la vía de la justicia. ¡No creer a nadie mayor de 75 años!

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